Erotismo, intimidad y exceso
Araki es probablemente uno de los fotógrafos japoneses más polémicos y reconocibles. Aunque su obra abarca muchos géneros, gran parte de sus imágenes urbanas y diarísticas están profundamente ligadas a la vida cotidiana de Tokio.
En Araki, la ciudad aparece como escenario del deseo, la melancolía y la obsesión. Sus fotografías mezclan cielos eléctricos, flores marchitas, bares nocturnos, cuerpos y trenes metropolitanos. Todo parece formar parte de un diario visual compulsivo.
Su mirada ha sido admirada y criticada a partes iguales, pero resulta imposible ignorar el impacto que tuvo sobre la fotografía contemporánea japonesa.

